No se trata de coexistir, se trata de convivir

Etiquetas:

Categorias: Atención y Acogida

“Tengo algunas dudas”. “¿Lo hago?”. “No tengo futuro aquí” “Decidido: lo tengo claro; me voy”.  Estas cuatro frases, traducidas en una multitud de lenguas, son algunos de los distintos pensamientos que aparecen por la mente de las personas migrantes a la hora de tomar la decisión de emigrar.

Como cada día y más concretamente hoy, 18 de diciembre, Día Internacional de las Personas Migrantes, desde Fundación Cepaim queremos hacer llegar a las personas con las que convivimos en nuestros barrios, nuestros pueblos y nuestras ciudades un mensaje claro, conciso y demostrable con hechos.

Nadie emigra por simple gusto. A nadie le gusta dejar su tierra, a su familia, lo conocido.

Detrás de cada decisión de migrar hay motivos económicos, políticos, sociales, religiosos, medio ambientales, conflictos bélicos, falta de seguridad, hay una historia tan humana como podría ser la nuestra. Si retrocedemos en nuestra memoria, nos llegará una imagen de las navidades de 1975 o de aquel verano del 76 cuando llegaba algún familiar procedente de Alemania o de Suiza, cargado de regalos, a disfrutar de unas pequeñas vacaciones. Y aunque algunos tenían documentación legal para residir en el país, otros tantos no y esa no era una realidad ajena, aunque ahora parece que queramos olvidar.

 Queremos recordar lo que sucedió en Marrakech en diciembre del 2018.  Ese diciembre, se suscribió por 163 países un compromiso para uno de los mayores retos globales, el desplazamiento humano en el mundo. Desplazamiento tanto voluntario, como forzado y que tiene sus principales raíces en la desigualdad. Recordamos que este pacto viene a reforzar que los Estados deben garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y la legislación internacional en la gestión de sus fronteras exteriores, propiciando vías seguras de entrada que se hacen imprescindibles para evitar la inmigración irregular, y sobre todo las muertes, la trata de personas y las mafias.

No podemos caer en la rutina y mostrarnos impasibles ante las imágenes ofrecidas por los medios de comunicación, viendo el sufrimiento de seres humanos que intentan cruzar nuestros mares, las condiciones de vida de personas que residen en asentamientos chabolistas e infraviviendas distribuidas por todo el Estado español, como acabamos de ver en el incendio de la nave de Badalona con 4  personas fallecidas y decenas de personas heridas o como hemos reflejado en el reportaje y proyecto de esta entidad, Eres Parte.

No podemos ni debemos obviar a esa juventud que, con 18 años y un día, se encuentra, en algunos casos, con dificultades para encontrarse a sí misma. Son situaciones intolerables frente a las que no podemos permanecer impasibles y en silencio.

En el día de hoy llamamos a la ciudadanía a trabajar mano a mano, codo a codo, para echar abajo esos muros invisibles que están empezando a crecer en el corazón de nuestros barrios, pueblos y ciudades.

Muros levantados a base de mensajes estereotipados  que no pueden demostrar su veracidad, que solo buscan desinformar. Esos muros que fomentan el racismo y la xenofobia. Muros que avalan la separación y enfrentamiento de personas contra personas por el simple hecho de tener una lengua distinta o una piel más oscura. Esos muros han crecido demasiado en los últimos tiempos, ya no son tan invisibles, tal y como hemos constatado desde el inicio del programa Desactiva.org donde hemos identificado y señalando como se han ido construyendo a través de altavoces como las redes sociales y los medios de comunicación.

Foto de archivo – Fundación Cepaim en Nijar

La maza para romper esos muros se llama inversión en políticas de integración, desde donde se fomente esa palabra llamada interculturalidad. Políticas que creen ciudadanía, convivencia y que construyan espacios y tiempos para la relación, la comunicación y la vida en común entre la población autóctona y migrante.

Desde Fundación Cepaim queremos lanzar otro mensaje del que, igualmente, podemos certificar su veracidad con datos, mensajes que deben prevalecer sobre la mentira y el estereotipo, mensajes que puedes consultar desde la plataforma de Cepaim Desactiva.org, con fuentes fiables. Hablamos de la aportación de las personas inmigrantes al desarrollo de nuestro país durante tantos años, apoyando a la agricultura,  la repoblación de las zonas rurales, la economía de los cuidados, aportando conocimiento, contribuyendo a la seguridad social y garantizando las pensiones de nuestros mayores. Factores que demuestran que la inmigración es una solución y no una fuente de problemas, son un motor de desarrollo económico, social y cultural.

 

La inmigración no debe ser entendida como algo meramente funcional o instrumental en cualquier Estado. “Me sirves para esto, para aquello y te utilizo”. Recordemos las palabras del escritor suizo Max Frisch pronunciadas en la Alemania de 1965 “pedimos mano de obra y vinieron personas”, seres humanos que necesitan acceder en igualdad de condiciones a los servicios públicos, a la vivienda,  sentirse reconocidos y valorados…

La gran pregunta es ¿podemos vivir juntxs?, pues no se trata de coexistir, se trata de convivir, de establecer desde las políticas de integración espacios y tiempos para la relación, la comunicación, la gestión positiva de la diversidad, abandonado el miedo al diferente, erradicando el racismo, la xenofobia y la discriminación, enemigos de la justicia, la igualdad, la convivencia y la interculturalidad.

Por ello desde Fundación Cepaim apostamos por la construcción de una sociedad intercultural basada en la defensa de los derechos humanos y el respecto de las diferencias culturales; sabiendo que unas políticas de integración y de convivencia adecuadas, son necesarias y urgentes, nos conciernen como sociedad y nos interpelan como ciudadanía, y son una ineludible inversión para el presente y para el futuro, porque sin duda, podemos vivir juntos y juntas.

Autor: F. Cepaim