Niñas y niños de la Red de Viviendas Solidarias nos dan un ejemplo de resiliencia y adaptación a la realidad del COVID19

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La Red de Viviendas Solidarias, una buena práctica transferible a las políticas públicas para combatir la exclusión residencial

Leilan Farah, relatora Especial de las Naciones Unidas para la Vivienda Adecuada afirma que “disponer de un hogar rara vez ha supuesto más, una diferencia entre la vida y la muerte”. La actual crisis sanitaria ha puesto de manifiesto en todo el mundo la particular situación de vulnerabilidad de las personas en exclusión residencial. Para estas personas resulta imposible aplicar las principales medidas para evitar el contagio y la propagación del virus COVID-19 (como el confinamiento y unos hábitos higiénicos muy estrictos).  

La Red de Viviendas Solidarias, es un proyecto de acompañamiento social que persigue la integración social de personas y familias en situación de vulnerabilidad o exclusión residencial, concibiendo el derecho humano a la vivienda, no como un fin en sí mismo, si no como un medio para lograr nuestro propósito.

El proyecto nace en 2009 tras la cesión a través de convenio, por parte de Fundación Cajamurcia, de un Parque Residencial de 38 viviendas distribuidas en distintos municipios de la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana.

Gracias a este proyecto, a día de hoy 36 familias compuestas por 140 personas de las cuales 62, son menores de edad, cuentan con una vivienda en régimen de alquiler social, y desarrollan con Fundación Cepaim y en coordinación con la Red Pública de Servicios Sociales y otras entidades del tercer sector de acción social, itinerarios individualizados de inserción sociofamiliar. 

En la Región de Murcia, financiada por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, la Red atendió en 2019 a 99 personas (35,3% hombres, 64,6% mujeres. El 36,4% menores de 18).
En la Comunitat Valenciana, financiada por la Generalitat, Vicepresidencia y Consellería de Igualdad y Políticas Inclusivas, la Red atendió en 2019 a 68 personas (48,5% hombres, 51,5% mujeres. El 42,6% menores de 18).

El motor de la Red de Viviendas Solidarias, son las familias que habitan esas viviendas. Familias sacudidas por la crisis del Coronavirus, y que a pesar de disponer de los apoyos que les prestamos mediante el proyecto, se están viendo afectadas por ERTES y despidos; familias que están comenzando de nuevo a tener dificultades para cubrir sus necesidades básicas; familias donde los menores reciben sus tareas educativas si cuentan con nuevas tecnologías o aquellas donde la situación ha convertido a sus progenitores en mentores.

Podemos afirmar que las familias están viviendo esta crisis sanitaria como la mayoría de la sociedad, con cierta incertidumbre frente al futuro más inmediato, pero con esperanza en el sistema de protección social.

Sin embargo, esta tónica generalizada se ve salpicada por coloridas notas: las y los menores. Son ellxs quienes nos ofrecen la mayor lección durante el estado de alarma, demostrando su capacidad de adaptación frente a la situación.

Por todo ello, durante estos días desde la Fundación Cepaim, estamos redoblando esfuerzos para que las familias puedan mitigar el impacto de la crisis sanitaria actual, y el complejo escenario de crisis económica y social que puede desarrollarse. Actualmente el contacto con las familias es diario, a través de actividades como: seguimiento de itinerarios; facilitación de información y orientación en la materia que se requiera; asesoramiento en la gestión de ayudas económicas; acompañamiento en gestiones administrativas; coordinación con Servicios Sociales y otras entidades del tercer sector; acompañamiento en tareas educativas, etc.

Como medida de apoyo extraordinaria, mediante la aplicación del Real Decreto-ley 11/2020, de 31 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes complementarias en el ámbito social y económico para hacer frente al COVID-19, hemos suspendiendo el cobro del alquiler social durante la vigencia del estado de alarma y una vez que este haya transcurrido, adaptaremos de nuevo los alquileres al umbral del 30% de los ingresos netos de las familias.

Tras más de 10 años de implementación, y mediante la obtención del reconocimiento internacional en 2016 como “Buena Práctica Europea para la lucha contra la pobreza” la Red de Viviendas Solidarias ha demostrado su solvencia como herramienta integral para combatir la exclusión residencial, abordando primero los problemas de vivienda que atraviesan las personas y familias, para a partir de ahí, acompañarlas en la superación de las barreras que les hacen estar en situación de vulnerabilidad o exclusión.

Es por ello, que desde Fundación Cepaim ponemos a disposición de las autoridades públicas con competencias en materia de vivienda y lucha contra la pobreza y la exclusión social, las empresas privadas, y todos los sectores de la sociedad interesados en combatir el sinhogarismo y la exclusión residencial, nuestra experiencia para transferirla a las políticas públicas de vivienda que se están desarrollando durante la emergencia sanitaria y que sin la menor duda serán claves, para que las personas más vulnerables puedan afrontar con seguridad los retos del futuro inmediato que nos dejará esta pandemia.  

«Hemos continuado preguntando y preocupándonos por las necesidades básicas: ingresos, alimentación, educación (con algunas familias hemos hecho vídeo llamadas para deberes, por ejemplo). Más allá, muchas familias lo único que necesitaban era la llamada semanal para contar lo que habían hecho, cómo se han sentido, nos convertimos en un apoyo muy importante. De manera que hemos traspasado un poco el límite entre lo personal y lo profesional. Ahora lo que quieren las familias es que se retomen las visitas domiciliarias. Me dicen: “¿Cuándo vienes a tomar un café?”. Nos hemos acercado mucho, y eso, ha sido bueno». 

Andrea Martínez Salmerón
Técnica de Vivienda en Murcia

Autor: F. Cepaim

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