La Convención sobre los Derechos del niño cumple 30 años: se necesita más acción para cumplir el derecho a la nacionalidad de todo niño y niña en Europa – Khadija Badri

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Khadija Badri

Responsable de Incidencia y Participación en European Network on Statelessness

En el Día Mundial de la Infancia, agentes políticos, representantes de la sociedad civil y otras personas interesadas se reunieron en el Parlamento Europeo con motivo de una conferencia de alto nivel para celebrar los 30 años de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN).

La CDN es la Convención más ratificada en el mundo, y ha sido firmada por todos los países europeos. Afirma el derecho de todo niño y toda niña a una nacionalidad y a un inmediato registro de su nacimiento (artículo 7), un mecanismo clave para evitar la apatridia. Cuando una persona menor carece de nacionalidad –como resultado de la herencia de apatridia, discriminación de género o de cualquier otra índole, falta de garantías o existencia de lagunas en el registro de nacimiento–, se crea una situación de extrema vulnerabilidad, marginación y limita su oportunidad de alcanzar su pleno potencial.

En muchos países, la nacionalidad es un derecho habilitante y puede actuar como una puerta hacia otros derechos, como la educación, la salud, la seguridad social y la vivienda; las personas menores apátridas suelen tener acceso nulo o restringido a esos derechos. Además, si no tienen una nacionalidad, tienen más probabilidad de ser víctima de políticas hostiles, dirigidas a personas migrantes indocumentadas.

Dada la relación entre la apatridia y los derechos de menores en general, la apatridia en la infancia fue considerada como un asunto prioritario por ENS y sus miembros desde un principio. En 2014, lanzamos la campaña #StatelessKids instando a todos los países europeos a erradicar la apatridia. La campaña se basó en la investigación publicada en nuestro informe No Child Should be Stateless, que reveló que, de entre aquellos Estados que se había adherido a las Convenciones internacionales pertinentes, más de la mitad seguían sin implementar sus obligaciones para garantizar el acceso a la nacionalidad de menores. Los derechos de los niños y las niñas, que incluye el acceso al registro de su nacimiento y la reforma de la legislación sobre nacionalidad para poner fin a la apatridia, continúa siendo una parte fundamental de nuestro trabajo y un enfoque prioritario en nuestro nuevo plan estratégico.

Es importante que celebremos los logros alcanzados por los países en materia de erradicación de apatridia desde que se comprometieron a proteger los derechos de niños y niñas en 1989. Por ejemplo, veinticuatro países europeos se han adherido a la Convención para reducir los casos de apatridia de 1961 en los últimos treinta años, un compromiso y mecanismo esencial para erradicar la apatridia.

En 2016, Noruega emitió una nueva instrucción para las autoridades de gestión migratoria para ajustar su práctica a las obligaciones internacionales de Noruega, eliminando así el requisito de residencia legal para personas nacidas apátridas en el país para adquirir la nacionalidad noruega. Asimismo, en 2018, el Parlamento de Albania aprobó medidas que eliminaban obstáculos para el registro del nacimiento, reduciendo el riesgo de apatridia infantil; en concreto, el de niños y niñas nacidos, fuera del país, de padres y madres albanos, y el de menores de la comunidad romaní y egipcia.

Sin embargo, también tenemos que hacer balance de lo que todavía necesitamos para erradicar la apatridia infantil en Europa. Como demuestran los datos de nuestro #StatelessnessIndex, la mitad de los países europeos no tienen las garantías suficientes para proteger a menores de la apatridia en todos los casos. Además, los padres y madres todavía se encuentran con obstáculos para acceder al registro del nacimiento, lo que sitúa a sus menores en riesgo de apatridia.

Obstáculos en el registro del nacimiento

La mayoría de lectores/as tendrá un certificado de su nacimiento. Además de ser crucial para registrar el nombre y fecha de nacimiento, el registro de este hecho puede ayudar a evitar la apatridia ya que un certificado ofrece una prueba del lugar de nacimiento y de quiénes son los progenitores, datos ambos que son vitales para determinar la nacionalidad de la persona nacida.

Mientras que los datos disponibles sugieren tasas muy altas de registro de nacimientos dentro de Europa, siguen persistiendo barreras al registro en algunos países europeos; ello impide que se ejercite el registro universal de nacimiento de menores en el continente. El elevado número de requisitos probatorios y su carácter estricto para el registro del nacimiento de menores causa dificultades para padres y madres carentes de documentos de identidad: se trata de una circunstancia que afecta especialmente a las comunidades romaníes que se enfrentan a obstáculos intergeneracionales en el acceso a la documentación; a las personas refugiadas y migrantes, quienes pueden no haber recibido nunca documentación, haberla perdido, o que se haya destruido en su trayecto. Las personas migrantes en situación irregular pueden verse imposibilitadas para registrar el nacimiento de sus menores por miedo al contacto con las autoridades, especialmente en países como Macedonia del Norte y Alemania, donde los agentes de servicios públicos están obligados, por ley, a compartir información con las autoridades migratorias.

Garantías inadecuadas para evitar la apatridia

La Convención para reducir los casos de apatridia de 1961 y el Convenio Europeo sobre Nacionalidad estipulan la concesión de la nacionalidad a menores nacidxs en el territorio que de otro modo serían apátridas, y el CDN establece que el derecho a la nacionalidad de niños y niñas debería ser implementado especialmente para el niño o niña que, de otra manera, sería apátrida. A pesar de esto, muchos países siguen sin proteger a todos los niños y niñas nacidos en su territorio de la apatridia, al condicionar, por ejemplo, el acceso a la nacionalidad al estatus migratorio de sus padres o madres, o a tener permiso de residencia. En algunos casos, las provisiones no son automáticas, y requieren registros adicionales o pruebas de apatridia, lo cual supone barreras en la práctica. Por ejemplo, en Malta existe una provisión no automática en la Ley de Nacionalidad que permite a menores apátridas nacidos en el territorio acceder a la nacionalidad después de cinco años de residencia, pero no existe información sobre los requisitos y pruebas necesarias para solicitarla; esta cláusula es poco conocida, y no parece haberse empleado nunca. La provisión neerlandesa para aquellas personas menores que de otra forma serían apátridas para adquirir la nacionalidad tampoco es automática, y requiere el envío de una declaración escrita al Servicio de Inmigración y Naturalización para su aprobación; se condiciona a la residencia legal, permanente y continuada de tres años en el país.

Los niños y niñas que han sido abandonados y cuya ascendencia es desconocida (huérfanos y huérfanas), o que han sido adoptados en otro país, y quienes han nacido mediante acuerdos internacionales de gestión subrogada también se enfrentan a riesgos de apatridia allá donde no existan garantías o estas sean inadecuadas, ya sea en la legislación o en su implementación. Los niños y niñas nacidos de parejas del mismo sexo pueden encontrarse en riesgo de apatridia debido a la discriminación y problemas internacionales con la documentación civil, tal y como destaca el Network of LGTBIQ+ Families Associations en nuestro blog.

Riesgo de apatridia para niños y niñas desplazados

En 2017, más de 2.000 niños y niñas registrados como apátridas solicitaron protección internacional en la Unión Europea, cuatro veces más que el número de solicitantes en 2010.

En 2015, más de 6.000 niños y niñas apátridas solicitaron asilo.

A pesar de los riesgos que sufren estas personas menores migrantes y refugiadas con relación a la apatridia, la apatridia es una problemática ocultada dentro del contexto migratorio europeo.

Los niños y niñas nacidos en Europa de personas refugiadas y migrantes pueden verse afectados por la apatridia por varias razones.

Las leyes de nacionalidad discriminatorias por género en los países de origen de los progenitores, donde las madres no pueden transmitir su nacionalidad en igualdad de condiciones que los padres, como es el caso de 25 países por el mundo, incluidos Siria, Irán y Somalia, implican que un niño o niña está en riesgo de ser apátrida si no puede adquirir la nacionalidad del padre o la nacionalidad de su país de nacimiento. El incumplimiento de las autoridades de identificar y registrar adecuadamente la nacionalidad de los progenitores puede derivar en que los Estados no sepan o no acepten que un niño o niña nacido en su territorio pueda ser apátrida. A los niños y niñas se les suele registrar con la misma nacionalidad que la de sus padres y madres, sin examinar si realmente ambos pueden transmitir su nacionalidad. Los niños y niñas llegados a Europa pueden ser ya apátridas, por venir de países con población apátrida reconocida; por ejemplo, personas refugiadas palestinas de Siria o bidunes de Kuwait.

El conocimiento limitado de la apatridia entre agentes de migración y asilo; la carencia de procedimientos de reconocimiento de apatridia específicos en muchos países europeos y de herramientas para facilitar la identificación y el registro, pueden llevar a que la apatridia de menores no sea identificada como tal y no sean por tanto derivados hacia medidas de protección apropiadas en las que se tiene en cuenta la apatridia como una característica relevante.

La garantía de que ningún niño o niña en Europa nazca apátrida

La última semana de noviembre de 2019, Miembros del Parlamento Europeo presentaron una propuesta de resolución sobre los derechos del niño con ocasión de la celebración del 30.º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que fue aprobada por el Parlamento Europeo con una amplia mayoría el 26 de noviembre.

La propuesta reconoce que los niños y niñas continúan naciendo apátridas e insta a los Estados miembro a buscar una solución a este problema tanto dentro como fuera de la UE. Pide a la Comisión Europea que fomente el acceso universal al registro del nacimiento y el derecho de todo niño y toda niña a una nacionalidad, con el objetivo de erradicar la apatridia.

Para que los países europeos aborden efectivamente la apatridia infantil y se aseguren de que ningún niño y niña nazca apátrida en Europa o crezca sin nacionalidad, se requiere acción para:

(i) Eliminar barreras prácticas al registro del nacimiento, para que los niños y niñas puedan lograr su derecho a ser registrados de inmediato tras su nacimiento con independencia de la situación administrativa de sus padres y madres, lo cual incluye los numerosos y estrictos requisitos probatorios que afectan especialmente a la comunidad romaní y otras minorías, y a personas refugiadas y migrantes. Los gobiernos tienen que esforzarse para garantizar que los niños y niñas no sufren discriminación de ningún tipo en el acceso al procedimiento de registro de su nacimiento, incluyendo a menores romaníes y nacidos de parejas del mismo sexo.

(ii) Introducir, mejorar e implementar efectivamente garantías en las leyes de nacionalidad para prevenir la apatridia de forma que todos los niños y niñas que de otra forma serían apátridas nacidos en el territorio, independientemente del estatus migratorio de sus padres y madres, y aquellos que de otra forma serían apátridas nacidos de padre o madre nacional (fuera del territorio) puedan adquirir una nacionalidad.

(iii) Introducir, mejorar e implementar efectivamente procedimientos que tengan en cuenta las necesidades de niños y niñas para identificar y prevenir la apatridia en el contexto migratorio, incluyendo el registro civil y de nacimiento, la naturalización, un procedimiento de reconocimiento de la apatridia específico, o el acceso a la nacionalidad tan pronto como sea posible, de forma que se aseguren soluciones duraderas en línea con el principio del interés superior del niño y de la niña.

Como parte del trigésimo aniversario de la CDN, los países y las instituciones europeas han confirmado su compromiso de cumplir los derechos de todos los niños y niñas. El impacto de la apatridia sobre estos derechos implica que la apatridia nunca es conforme al principio de su interés superior.

El logro de los derechos de la Convención no será posible mientras siga habiendo niños y niñas que nacen y crecen sin nacionalidad. La generación actual de menores no tiene otros treinta años para esperar a ejercer sus derechos –ahora es el momento para reformar la ley, la política y la práctica para que todo niño y niña sea inmediatamente registrado al nacer y tenga acceso a una nacionalidad.

Artículo publicado en el número 10 de la Revista Por Derechos XDS realizada por el Departamento de Alianzas, Incidencia e Internacional de Fundación Cepaim disponible en nuestra Biblioteca.

Autor: F. Cepaim

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