El pasado 1 de agosto de 2018 se puso en marcha el proyecto “Acompanyament a la vida adulta”, un piso de autonomía para jóvenes migrados solos desarrollado por el centro territorial de Fundación Cepaim en Olot (Girona) y financiado por el Consorci d’Acció Social de la Garrotxa.

La mayoría de los jóvenes que participan en este proyecto llegan al  mismo sin haber podido conseguir el permiso de residencia en España siendo aún menores de edad. Al cumplir los dieciocho años, quedarían totalmente desamparados pero, al estar bajo la protección del proyecto y al trabajo del Departamento Jurídico de Cepaim, los jóvenes acaban obteniendo el permiso de residencia no lucrativo. En este momento, residen de forma regularizada en el país pero no tienen derecho a trabajar. La lucha está en conseguir un empleo para estos jóvenes para cambiar el permiso de residencia no lucrativo a permiso de residencia y trabajo y así, puedan tener una vida autónoma e independiente. Mientras tanto, siguen trabajando para mejorar de esta manera su empleabilidad, realizando formaciones de su interés como barbería, mozo de almacén, carretillero, ayudante de cocina, etc.

Una de las formas de dar a conocer a estos jóvenes es a partir de las prácticas no laborales en empresas ya que pueden desarrollar sus habilidad y demostrar sus aptitudes, pero aun así, cuando las empresas conocen los trámites y dinero que cuesta realizar este cambio, no suelen dar ese paso y el joven continúa sin poder acceder al mundo laboral.

Por este motivo, la educadora del proyecto y la orientadora laboral de Fundación Cepaim en Olot decidieron dar a conocer esta problemática en las empresas realizando visitas y manteniendo reuniones con empresariado de la zona de La Garrotxa dónde se explica la situación de los jóvenes no acompañados.

En dicha búsqueda, se reunieron con La Fageda, una cooperativa que se inició con el objetivo de dar empleo a las personas con discapacidad intelectual cuando nadie apostaba por estas personas. La cooperativa es famosa por sus yogures y, en los últimos años, ha crecido de forma exponencial, lo que ha hecho que necesitaran más mano de obra y, vieron la oportunidad de poder llegar a personas en exclusión social y no solo a las personas con discapacidad.  Y fue cuando crearon, en abril de 2019, El Faig, una empresa de inserción laboral dentro de la Cooperativa La Fageda. Dicha reunión fue todo un éxito ya que ofrecieron hacer un contrato de un año a jornada completa a uno de los jóvenes del proyecto, con el fin de conseguir la integración laboral del joven y cumplir con el objetivo de tener el permiso de residencia y trabajo soñado por todos los jóvenes migrados solos.

Después de unos meses dónde el abogado de la cooperativa estuvo realizando los trámites para conseguir el cambio de permiso, el pasado día 4 de noviembre  de 2019 Ismail, joven que ha mostrado muchas aptitudes y constancia durante su estancia en el proyecto, empezó a trabajar en La Fageda cumpliéndose así su sueño, residir y trabajar en España.

En estos meses de trabajo, Ismail ha estado muy motivado con su nuevo trabajo. El equipo de la Fageda tiene una valoración muy positiva de él y nos explican que no pueden entender como el Estado no puede ver la oportunidad de país que pueden darnos estos jóvenes.

Ismail, en su primer día de trabajo

Ismail está realmente feliz, ya que no solamente tiene trabajo sino que, gracias al acompañamiento que las técnicas de la cooperativa le están haciendo, ahora va a empezar un curso de electricidad para que tenga aún más oportunidades laborales y pueda desarrollarse en todo su esplendor.

Él mismo dice que no se puede creer todo lo que le está sucediendo.

Hace unos meses estaba sin nada, y ahora mismo tengo mucho más de lo que podía desear. Aparte de tener un trabajo, poder vivir solo y ayudar a mi familia, a más a más puedo realizar una formación que me dará un empujón para mejorar mi posición laboral y, con ello, conseguir objetivos que hasta hacía tres meses ni tenía. Todo el esfuerzo, paciencia y coraje que tuve, han sido más que recompensados. Solo tengo un deseo, y es que más chicos como yo puedan tener este tipo de oportunidades porque todos podemos formar parte de un mundo más justo y mejor”.

Ahora hace tres meses que Ismail ya salió del proyecto para jóvenes y nos dice que “realmente ha sido difícil vivir solo (está compartiendo piso), ya que desde que llegué a España siempre he estado con chicos como yo, pero ahora me siento reconfortado porque todo lo que tengo me lo he ganado y la ayudan que me prestaban ahora la puede tener otro chico. Y quiero agradecer con todo mi corazón el trabajo de las educadoras y equipo de Cepaim ya que sin ellos, no estaría dónde estoy. Para nosotros es muy difícil confiar en los profesionales porque vemos a muchos en nuestra vida, pero este equipo ha sido como una familia y siempre les estaré agradecido por todo lo que han hecho por mí”.

Desde el equipo de Fundación Cepaim deseamos que Ismail y tantos otros chicos como él sigan trabajando para conseguir ser independientes y caminar hacia un futuro mejor.

 Estaremos cerca, siempre.

Autor: F. Cepaim

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