Gestión de la diversidad | Responsabilidad social y gestión de la diversidad en tiempos de coronavirus

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Categorias: Igualdad y Gestión de la Diversidad

Desde que el Gobierno informó sobre las medidas del plan de choque para hacer frente al COVID-19, se notificó que las mismas estarían destinadas a familias en situación vulnerable, trabajadoras y trabajadores, empresas, autónomas y autónomos.

El Gobierno hizo saber que estaría al lado de las empresas que no despidan a las trabajadoras y trabajadores, de las empresas que tomen en serio estas medidas, ya que proteger el empleo era y es una acción urgente para luchar contra la pobreza y la exclusión social.

Desde entonces, son muchas las empresas que por iniciativa propia, han modificado temporalmente la actividad de su producción, han donado material sanitario, o incluso han creado fondos para diseñar Planes de Responsabilidad Social dirigidos a gestionar ayudas directas para la compra de material, donación de suministro, etc. También son otras muchas que no han tenido más remedio que iniciar un ERTE, ante la imposibilidad de continuar con su producción.

En los últimos días se han notificado otra serie de medidas, que sin duda afectan aún más a nuestro tejido empresarial, paralizar toda actividad comercial no esencial, estableciendo un permiso retribuido recuperable para las trabajadoras y los trabajadores

Ser responsable es URGENTE

Siempre se ha dicho que una empresa responsable y que gestiona adecuadamente la diversidad no solo es aquella que es capaz de sacar unas partidas de su presupuesto para donar a una causa, también es aquella que es capaz de generar un impacto en la sociedad.  En este sentido, son muchas las familias que no podrán pagar el alquiler, la luz, o la telefonía (a pesar de que el gobierno está contemplando medidas para que nadie se quede en la calle por no poder pagar su alquiler, a menos que esto suponga un endeudamiento mayor, a saber). Por lo tanto, generar un abaratamiento o medida para disminuir el coste de sus servicios (por ejemplo en el caso de las compañías eléctricas o telefónicas) es también hoy una acción urgente y responsable. Es importante tener en cuenta que la mayoría de la población estamos en nuestras casas trabajando y haciendo uso de nuestros propios recursos.  En este sentido, donar material es una actividad muy plausible y necesaria pero también asumir que no es posible obtener los beneficios de siempre y que es necesario tener en cuenta el contexto, aunque como decimos, son muchas ya las empresas que han modificado su actividad para dar respuesta a las necesidades del sistema sanitario.

Otras sin embargo, no han querido ver la gravedad de la situación, esperando que tras estos quince primeros días de aislamiento, todo volviese a la normalidad (en sus oficinas) con el riesgo que eso suponía. Otras también han querido o sugerido imponer vacaciones a sus trabajadoras y trabajadores ante la imposibilidad de trabajar desde casa. Otras también han aprovechado esta crisis para aumentar el precio de los productos que fabrican y que están siendo más consumidos en estos momentos de aburrimiento colectivo.

Y es que a pesar de las dificultades y del contexto, es el deber de la empresa, actuar con total responsabilidad, sabiendo que no siempre se puede ganar tanto…

Es el momento de poner a prueba nuestra responsabilidad individual, nuestra capacidad de afecto y trabajo colectivo para responder a esta emergencia que sin duda sólo podrá resolverse con la implicación de todas y todos.

Es necesario dejar de pensar que nuestra única misión es ir al supermercado para comprar cosas que no necesitamos por temor a que nuestra despensa esté vacía, y pensemos en cómo solidarizarnos y relacionarnos con nuestras vecinas y vecinos con afecto y solidaridad. Por más que no podamos estar cerca y darnos abrazos, decidir no agotar todas las latas de la estantería es ser responsable.

A pesar de las instrucciones que tenemos podemos actuar con solidaridad.

Es el momento de que colectivamente, demos respuestas a las necesidades de las personas más vulnerables. Mucho se habla de las medidas que toda la ciudadanía debe tener en cuenta, pero poco de cómo está afectando esta pandemia a las personas inmigrantes, personas sin recursos, personas en situación de calle, mujeres víctimas de la violencia de género que viven con su maltratador, e inclusive de cómo puede llegar a afectar esta enfermedad en países y contextos empobrecidos.

Es el momento en el que empresas y tercer sector estén más de la mano que nunca, para que juntas podamos dar respuesta a las personas más vulnerables. Necesitamos más que nunca que las empresas colaboren con las entidades en el desarrollo de soluciones tecnológicas para poder dar respuesta a las personas con las que trabajamos, de que cuenten con nuestros servicios de intermediación laboral para dar respuesta a estas nuevas necesidades de empleo.  Hay mucha actividad paralizada, pero también hay necesidad de aumentar los servicios de limpieza y cuidado para dar respuesta a las personas que en estos momentos más lo necesitan.

A medida que los días avanzan las plantillas de estos sectores terminan exhaustas o desgraciadamente enfermas, gestionemos adecuadamente la diversidad de trabajadoras y trabajadores que están disponibles en estos momentos para aumentar la capacidad de respuesta en este momento de crisis.

Es momento de que las organizaciones pongan a prueba su capacidad para responder a esta emergencia y demuestren esa responsabilidad social, igualdad y gestión de la diversidad con la que se han comprometido en sus páginas Web

Desde el Área de Igualdad y no discriminación de Fundación Cepaim hemos estado apoyando a las empresas a la hora de promover la igualdad de oportunidades y gestión de la diversidad. Hemos realizado acciones de formación, divulgación e incluso reconocido buenas prácticas en sus plantillas, cadena de valor, o clientela.

Seguiremos en nuestra labor de asesorar a las mismas en estas cuestiones, pero sin duda, estaremos del lado de aquellas que tomen decisiones responsables por el bien común.

Estaremos al lado de aquellas que están demostrando el papel de sus memorias de sostenibilidad, de aquellas que están donando material sanitario, también poniendo en marcha soluciones tecnológicas y protegiendo a su plantilla de trabajadoras y trabajadores. En definitiva, de todas a aquellas empresas que están gestionando todos los riesgos con conocimiento y buena voluntad.  Porque es el momento de dejar atrás todo lo que no funciona, o lo que funciona solo para una parte, de los formalismos y papeles mojados. Es el momento de actuar con responsabilidad real.

Ana Fdez.-Salguero Mejías.

Responsable Servicio Asesoría en igualdad, gestión de la diversidad y no discriminación a organizaciones en Fundación Cepaim.

Este artículo pertenece al  Boletín n º36 del Área de Igualdad y no discriminación de Fundación Cepaim está financiado por la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria del Ministerio de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social y cofinanciado por el Fondo Social Europeo, a través del proyecto de Gestión de la Diversidad en entornos profesionales. Avanzando a una gestión más ética y efectiva del personal de una empresa u organización.

Autor: F. Cepaim

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