Exparticipantes en las clases de español de Cepaim en Lorca cuentan su experiencia en “Nada es imposible”

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Categorias: Atención y Acogida

Desde las clases de aprendizaje del idioma llevadas a cabo en Lorca a través del programa “RefugiaDOS. Acogida integral para solicitantes de asilo, refugiados y personas vulnerables”, financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, se ha puesto en marcha durante este mes de enero la actividad “Nada es imposible”.

Antes de explicar en qué consiste, nos gustaría recordar que a estas clases asisten personas participantes solicitantes de protección internacional, las cuales presentan un desconocimiento parcial o total del idioma. Por tanto, este aprendizaje supone la adquisición de una herramienta básica de cara a su autonomía y futura inclusión social y laboral.

Con el objetivo de motivar a las personas asistentes a estas clases surgió esta iniciativa.

¿Qué en “Nada es Imposible”?

 

A lo largo de este mes de enero se ha contactado con antiguos alumnos que al inicio del programa participaban a las sesiones y que a día de hoy se encuentran trabajando en distintas profesiones. Estas personas han conseguido labrarse un futuro, asentándose en el territorio en todos los ámbitos.

 

Para ello, se han organizado charlas durante las clases de español en la que cada antiguo alumno cuenta su recorrido hasta llegar a su situación actual, poniendo en valor la importancia de adquirir el idioma y la apertura de posibilidades profesionales que ello conlleva.

 

Por lo tanto, se ha pretendido con esta iniciativa, crear un motivo de esperanza e ilusión siendo conscientes de que si se trabaja con esfuerzo “Nada es imposible”, tal como expresó una de estas personas que impartió una charla y que ha propiciado el título de la actividad. Esto ha desmontado la idea de que sólo es posible trabajar en Lorca a través del sector agrícola (conocido popularmente como “trabajar en el campo”) y está favoreciendo que las personas asistentes a las clases tengan un punto extra de motivación y se interesen por aprovechar óptimamente su itinerario en el programa.

 

Hasta día de hoy han sido dos las personas que han pasado por las clases para contarnos su experiencia: Papa Sack (mecánico con contrato fijo) y Mamadou Sissoko (electricista con contrato fijo). Ambos iniciaron su itinerario con un desconocimiento casi total del idioma y a día de hoy se encuentran en una situación muy positiva y gratificante, dado que son conscientes del trabajo que les ha conllevado aprender una nueva lengua, formarse en una profesión a través de cursos y desarrollar, finalmente, un oficio.

Más allá de los beneficios económicos que un trabajo supone, su nivel de inclusión en la sociedad de acogida es muy positivo, ya que esto le ha permitido ampliar sus relaciones sociales, mejorar su idioma y, al fin y al cabo, sentirse parte de una comunidad.

¡Muchas gracias Papa y Mamadou por contar vuestra experiencia!

Autor: F. Cepaim