El pasado 23 de marzo, Fundación Cepaim estuvo en la Casa de la Cultura de Águilas presentando la campaña #YoSoyRefugio en una mesa redonda junto a Amigos de Ritsona y estudiantes de la localidad.

El pasado 23 de marzo, un grupo de estudiantes de Águilas organizó una mesa redonda para sensibilizar sobre la situación de las personas que, huyendo de conflictos y persecuciones, vienen a Europa solicitando Protección Internacional. La iniciativa surgió de un grupo de jóvenes no constituido como asociación. Les une el interés en el género humano y cómo mejorar su pueblo luchando por la Justicia.

En la mesa redonda, que comenzó a las 18 horas, estaban invitadas dos organizaciones: Amigos de Ritsona y Fundación Cepaim, y una persona particular, maestra de la localidad, que este verano hizo voluntariado en los campos de Refugiados de Lesbos (Grecia).

En primer lugar, intervino la Asociación “Amigos de Ritsona”, representada por Joaquín Sánchez “El Cura”, quien se encargó de hacer una contextualización geopolítica de la actual situación de solicitantes de asilo y refugio en Europa, como consecuencia de varios conflictos en África y Oriente Próximo (Siria, Irak, Afganistán, Eritrea, Libia…) En su exposición puso de manifiesto cómo las situaciones  de conflicto abierto provocan el éxodo de las personas más vulnerables.

A continuación, intervino Andrea Blasco García, una maestra aguileña, que hizo voluntariado durante el verano de 2017 en los campos de refugiados de Lesbos (Grecia) Concretamente, ella nos explicó la situación insostenible de Moria, donde las ONG’s han decidido no intervenir por la violación sistemática de los derechos humanos y el campo de Kara Tepe, donde ella estuvo de cooperante. Andrea nos explicó cómo surgió en ella la necesidad de pasar allí parte de sus vacaciones: conmovida por la sucesión de imágenes y noticias de ahogamientos en el Mediterráneo, pensó qué podría hacer ella para ayudar a la gente que llegaba a las costas griegas y así fue como decidió embarcarse en este voluntariado. En primer lugar, hizo un mercadillo solidario en su localidad para recaudar fondos para llevar a los campos de refugiados. Después, buscó ONG’s que estuviesen actuando en el terreno y contactó con una de ellas, una ONG griega que trabajaba en Kara Tepe. Compró sus billetes y fue hasta Lesbos por sus propios medios. Una vez allí, se encontró con la ONG que la acogería como voluntaria y empezó a trabajar en las tareas que le pidieron: como monitora de natación para que los niños y niñas superasen su trauma con el agua, pues muchos habían llegado en barcas no aptas para la travesía y habían pasado mucho miedo. Y como «patrullera» del campo para prevenir posibles fuegos o incidentes o ayudar a quien lo necesitara. Andrea nos conmovió con su testimonio, según el cual la gente del campo de Kara Tepe se caracterizaba por su hospitalidad y amabilidad, de quienes dijo «me encantaría tenerlos como vecinos» y quienes le pidieron a ella: «no nos olvidéis». En ese «no olvidar», Andrea quiso estar esa tarde en Águilas para que todo el mundo sepa que las personas refugiadas en Grecia merecen una oportunidad. Y nos animó a hacer voluntariados como el suyo, diciéndonos que realmente no es tan difícil y que no es necesario tenerlo todo muy preparado. Simplemente, hay que querer ir y estar. Toda ayuda es bien recibida.

Tras Andrea intervino Pablo Egea, Trabajador Social del Programa de Protección Internacional de Fundación Cepaim en Lorca. Pablo contó a la audiencia cuáles son los trámites para poder acceder al programa y cómo se trabaja con las familias o individuos que llegan al programa. El trabajador social mostró el trabajo en equipo que se realiza con estas personas, haciéndolas protagonistas de su proceso y facilitando la autonomía de las mismas desde el principio. Igualmente, puso de manifiesto las dificultades que hay que superar en ocasiones, por trabas burocráticas o por la falta de sensibilidad y concienciación de la sociedad de acogida. Tras su intervención, una persona del público le preguntó por los resultados del programa y el trabajador social le dijo que a pesar del poco tiempo que llevan trabajando (aproximadamente 18 meses), los resultados que se van viendo son muy positivos.

Finalmente, fue el turno de Aurora Lema, del proyecto Reflejad@s II, que aprovechó su turno de palabra para hacer una dinámica que implicase directamente al público en lo que se estaba contando.

En primer lugar, hizo un repaso de las aportaciones de las tres ponencias que la precedieron, incidiendo en las emociones que nos habían generado las historias narradas. A continuación, hizo un ejercicio de reconocimiento de emociones a través de imágenes, para entrar en conexión con el tema principal de la dinámica: cómo las emociones nos llevan a ponernos en movimiento para producir cambios.
Tras el ejercicio de «calentamiento», visualizamos un vídeo con música e imágenes sobre Refugiados y programas de sensibilización. Al término del vídeo, el público tenía que escribir en un papel que se había repartido previamente qué emoción le había provocado la tarde y tenía que llevar esta palabra al escenario y dejarla allí.

Después, Aurora Lema explicó que las imágenes que se veían de programas de sensibilización hacían encuentros entre personas solicitantes de Protección Internacional y personas autóctonas, como lo que se hace en Reflejad@s II. Y que en estos encuentros se hacen dinámicas como la que estaban haciendo ellos/as en ese momento, llamada «¿A dónde vas?». La dinámica terminaba con todo el público levantado: tenían que coger un papel de otra persona y se animaba a contar por qué había escogido esa palabra. Fueron varias las personas que se animaron a contar su experiencia de esa tarde. Entre ellas destacaríamos las palabras de una mujer que había escogido la palabra «Esperanza» porque «sólo podré ser refugio si tengo esperanza«.

La tarde fue muy emotiva y hubo mucha conexión entre público y ponentes. Tal vez hayamos puesto una semilla para hacer de Águilas un lugar de acogida.

Autor: F. Cepaim

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