#VoluntariadoCepaim ¡Gracias Nandi! – Voluntaria de Fundación Cepaim en Mérida

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Categorias: Voluntariado

Nandi Franganillo Durán es maestra en activo en un colegio de Mérida y voluntaria en Fundación Cepaim.

¿Cuánto tiempo llevas como voluntari@ de Fundación Cepaim?

 Solamente seis meses. Desde el pasado mes de julio.

 

¿Por qué decidiste hacerte voluntari@ de Cepaim?

 Era una idea que me rondaba desde hace tiempo. Ya en otra ocasión trabajé como voluntaria de Cáritas y la experiencia me gustó tanto que tenía ganas de volver a colaborar con alguna entidad de voluntariado. Conocí a Cepaim porque mi hijo pudo participar en alguno de los cursos que organizaron. Cada vez vez que iba al Centro me encantaba el ambiente que se respiraba, ese ir y venir de personas que no paraban un momento: chicos jóvenes inmigrantes hablando en distintos idiomas, voluntarios organizando material, trabajadores enfrascados en sus ordenadores, monitores dando clases… Y todo con tan buen ánimo y talante que era contagioso. Una sensación difícil de explicar…

 

¿Qué actividad desempeñas? ¿Cuál es tu papel en Cepaim? En Cepaim doy clases de refuerzo a jóvenes, especialmente de lengua española y de francés.

¿Qué te aporta tu trabajo como voluntari@?

Una gran satisfacción al comprobar que en un poquito de mi tiempo libre puedo echar una mano a otras personas que lo necesitan en un momento crítico de sus vidas.

 

¿Qué cualidades crees que hay que tener para ser voluntari@?

Ninguna en especial, simplemente ganas de compartir una parte de tu tiempo con otros que necesiten de tu presencia, aunque simplemente sea para dar compañía o prestar apoyo moral.

 

¿Cómo fue tu primer día como voluntario en Cepaim? ¿Cómo fue la acogida?

El primer día estaba un poco asustada y nerviosa, pues no sabía si estaba preparada para cumplir con las expectativas, pero cuando me presentaron a la chica a la que debía dar clases de refuerzo, durante las vacaciones de verano, se me olvidó todo y sólo pensé en dar lo máximo y lo mejor que pudiera a esa joven y a su familia, que me recibieron con los brazos abiertos.

La acogida por parte de todos los implicados en el proyecto y su entusiasmo por la labor que hacían me impulsaron rápidamente a seguir adelante con mucha ilusión y nuevos retos.

 

¿Cuál ha sido el mejor momento de tu voluntariado?

 Cuando me comunicaron que la chica había recuperado en septiembre las áreas que habíamos preparado durante el verano. Sentí que el esfuerzo había merecido la pena, aunque sólo hubiese sido por hacerle creer que podía conseguirlo y haber reforzado su autoestima.

 

Si tuvieses que escoger una sola cosa que hayas aprendido haciendo el voluntariado… ¿qué sería?

 La gente tan maravillosa que he conocido y los buenos ratos que hemos compartido.

 

¿Qué dirías a alguien que se está pensando si apuntarse o no como voluntari@? ¿Le animarías a hacerlo?

Por supuesto que animo a otras personas para que participen en tareas de voluntariado. Simplemente por compartir algo de tu tiempo, de tus habilidades, de tus conocimientos y experiencias, recibes a cambio tantas cosas: cariño, ansias de superación, entusiasmo, alegría, deseos de aprovechar cada minuto, peculiaridades de otras culturas y de otras formas de vida… ¡Tantas y tantas cosas que son difíciles de conseguir en la vorágine que nos arrastra en nuestro día a día!

Autor: F. Cepaim

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