El trabajo con jóvenes desde la perspectiva de género sigue siendo una meta y un interés primordial desde Fundación Cepaim para la sensibilización en violencia de género. Y la cuestión no solo se paraliza ahí, sino que también se hace necesario que chicas y chicos jóvenes sean conscientes de las consecuencias negativas que conlleva seguir un modelo de masculinidad hegemónico; ya que impacta negativamente en todos los ámbitos de su vida y de quienes le rodean.

Proyecto Salir Adelante, llevado a cabo por Fundación Cepaim, financiado por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, -Secretaría De Estado De Migraciones, Secretaría General De Inmigración y Emigración, Dirección General De Integración y Atención Humanitaria, y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI).

A lo largo de las seis sesiones (entre los meses de mayo y junio – 30 horas en total-) se han podido trabajar varios objetivos: promover la toma de conciencia emocional en los grupos de jóvenes de cara a mejorar las habilidades relacionales, fomentar la participación activa de jóvenes como agentes de cambio en la creación de una sociedad en igualdad; y aumentar la concienciación sobre patrones de discriminación y manifestaciones de la violencia de género.

Entre las dinámicas trabajadas cabe destacar: interpretar e identificar emociones cotidianas, dinámicas de conocimiento sobre conceptos relacionados con la perspectiva de género, analizar y desmontar los mitos más comunes sobre la violencia de género; y también se ha abordado el modelo de masculinidad hegemónico, sus características y cómo influye en ámbitos emocionales, sociales e incluso en la sexualidad.

Sin olvidarnos del taller de cocina, una idea propuesta por los participantes y en el cual los mismos chicos se encargaron de organizar y elaborara varios platos. Entre estos platos preparados están: tortilla de patatas, ensaladilla, ensalada de verduras, pollo al horno… Así mismo otro de los participantes elaboró un plato típico de su país que consistió en plátano frito con una salsa especial.

Fue una fructífera experiencia en la que los participantes no solo pudieron cocinar y organizar la tarea, sino que también aprendieron de ese tiempo de preparación, disfrutaron del ambiente con sus compañeros, el poder cocinar y ver cómo cocinan entre ellos, el disfrute de la comida entre risas y valoraciones positivas.

De forma general se ha observado una implicación en crecimiento de los participantes. Durante los debates, los chicos han dado sus opiniones y debatido sin vergüenza. Muchos de ellos ya venían con ideas claras respecto la igualdad lo que ello ha facilitado el trabajo. Han podido aclarar otras ideas erróneas que tenían así como adquirir nuevos aprendizajes y disfrutar de momentos divertidos y reconfortantes que han permitido fomentar la cohesión de grupo y la confianza entre ellos.

Con este taller he aprendido muchas cosas que no sabía y me ha gustado bastante. Lo he pasado muy bien con los chicos y la dinamizadora. La sesión de cocina que hicimos fue estupenda y la comida igual. He estado cómodo y a gusto.


Mortada, de Marruecos. Estudia curso de cocina, 17 años de edad.

El taller que hicimos la verdad que me gustó un montón, y aprendí muchas cosas que no sabía sobre el maltrato y la violencia de género. Agradezco este tipo de talleres en los que se aprende cosas obvias pero no se saben, ya que en el extranjero la mujer desempeña otro papel, son otras costumbres y me gusta aprender las costumbres de aquí. Y en cuanto a la comida me ha gustado juntarnos todos y hacer la comida entre todos.

Sheriff, de Gambia, 20 años de edad.

Autor: F. Cepaim

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