RSEncuentro, Valencia, 28 de septiembre de 2017

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Categorias: Gestión de la Diversidad

webRSEncuentro-2017-ValenciaEl jueves 28 de septiembre tendrá lugar en Valencia la IV Edición del RSEncuentro “El encuentro anual de todas las personas interesadas en la ética empresarial y la responsabilidad social”.  Jaume Fons y la organización que representa: Cimas, Innovación y Medio Ambiente, serán las responsables de llevar este evento tan especial a dicho territorio.

Territorios responsables será la temática que se abordará en esta IV edición. Hay un programa completo e interesante con el objetivo final de siempre: hacer posible el encuentro, la cooperación y el intercambio entre todas aquellas personas que tienen un interés y motivación profunda por la ética y responsabilidad social.

Fundación Cepaim acompañará una vez más esta iniciativa. Es, para este equipo, un espacio único, alejado de los típicos congresos, donde poder poner en marcha la cooperación, el intercambio de conocimientos y experiencias responsables para crear un mundo mejor. Un evento cuya esencia es alejarse de la estética, la imagen y el hacer las cosas por qué hay que parecer que somos buenas o buenos.  En el RSEncuentro, no hay que parecer responsable, hay que hacerse responsable. Y en ese camino andamos todas las personas que en algún momento hemos sido participes de esta experiencia.

Si es tu objetivo y además de dotarte de conocimientos quieres aprender a ser responsable y hacer de tu entorno un lugar más ético, justo y sostenible, no deberías faltar. Seguro que no te dejará indiferente…. Puedes adquirir tu entrada aquí

 

Un abrazo para todas las personas que forman parte del RSEncuentro y a Jaume mucho ánimo en su organización.

 

Ana Fdez –Salguero Mejías

Fundación Cepaim.

–Se tomar conta do mundo dá trabalho? Sim. E lembro-me de um rosto terrivelmente

inexpressível de uma mulher que vi na rua. Tomo conta dos milhares de favelados pelas encostas

acima. Observo em mim mesma as mudanças de estação: eu claramente mudo com elas.

Hão de me perguntar por que tomo conta do mundo: é que nasci assim, incumbida. E sou

responsável por tudo o que existe, inclusive pelas guerras e pelos crimes de leso-corpo e lesa-alma.

Sou inclusive responsável pelo Deus que está em constante cósmica evolução para melhor.

Tomo desde criança conta de uma fileira de formigas: elas andam em fila indiana

carregando um pedacinho de folha, o que não impede que cada uma, encontrando uma fila de

formigas que venha de direção oposta, pare para dizer alguma coisa às outras.

Li o livro célebre sobre as abelhas, e tomei desde então conta das abelhas, sobretudo da

rainha-mãe. As abelhas voam e lidam com flores: isto eu constatei.

Mas as formigas têm uma cintura muito fininha. Nela, pequena como é, cabe todo um

mundo que, se eu não tomar cuidado, me escapa: senso instintivo de organização, linguagem para

além do supersônico aos nossos ouvidos, e provavelmente para sentimentos instintivos de amorsentimento,

já que falam. Tomei muita conta das formigas quando era pequena, e agora, que eu

queria tanto poder revê-las, não encontro uma. Que não houve matança delas, eu sei porque se

tivesse havido eu já teria sabido. Tomar conta do mundo exige também muita paciência: tenho que

esperar pelo dia em que me apareça uma formiga. Paciência: observar as flores imperceptivelmente

e lentamente se abrindo.

Só não encontrei ainda a quem prestar contas.

 

¿Si hacerse cargo del mundo da trabajo? Sí. Y recuerdo un rostro

terriblemente inexpresivo de una mujer que vi en la calle. Me hago cargo de

los miles de favelados de arriba de las laderas. Observo en mí misma los

cambios de estación: yo claramente cambio con ellas.

Me han de preguntar por qué me hago cargo del mundo: es que nací;

así, todo es de mi incumbencia. Y soy responsable por todo lo que existe,

incluso las guerras y los crímenes de leso cuerpo y lesa alma. Soy inclusive

responsable por el Dios que está en constante cósmica evolución para

mejor.

Me ocupo desde niña de una fila de hormigas: ellas andan en fila

india cargando un pedacito de hoja, lo que no impide que cada una, al

encontrarse con una fila de hormigas que viene en dirección opuesta, pare

para decir algo a las otras.

Leí el célebre libro sobre las abejas, y me hice cargo desde entonces de

las abejas, especialmente de la reina madre. Las abejas vuelan y lidian con

flores: esto yo lo constaté.

Pero las hormigas tienen una cintura muy finita. En ella, pequeña

como es, cabe todo un mundo que, si no presto atención, se me escapa:

sentido instintivo de organización, lenguaje que supera lo supersónico para

nuestros oídos, y probablemente los sentimientos instintivos de amor —

sentimiento, pues hablan. Me hice cargo de las hormigas cuando era

pequeña, y ahora, que yo quería tanto poder verlas de nuevo, no encuentro

ni una. Que no hubo matanza de ellas, lo sé porque si la hubiera habido yo

me habría enterado. Ocuparse del mundo exige también mucha paciencia:

tengo que esperar el día en que aparezca una hormiga. Paciencia: observar

las flores abriéndose imperceptible y lentamente.

Sólo que no encontré todavía a quién rendir cuentas.

 

Me hago cargo del Mundo. Clarice Lispector.

 

 

 

 

 

 

 

Autor: F. Cepaim

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