Los naufragios en el Mediterráneo pueden suponer el naufragio del Proyecto Social Europeo

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Categorias: Cooperación y Desarrollo,Europa Social,Integración

El 20 de junio conmemoramos el Día Internacional de los Refugiados, un día que pasara con las imágenes en nuestra retina de las muertes  en el Mediterráneo, más de 1.700 en lo que va de año, con miles de personas huyendo de conflictos bélicos, con campamentos improvisados de refugiados en Italia, Grecia, Líbano o Turquía.

Desde la Fundación Cepaim queremos conmemorar este día abriendo nuestros centros y nuestras actuaciones al conjunto de la ciudadanía, con el objetivo de sensibilizar frente a una realidad que nos hace preguntarnos ¿y yo que  qué haría? ¿Me  quedaría en mi país y arriesgaría mi vida  varias veces al día  en un conflicto bélico  o  saldría huyendo con mi familia corriendo el riesgo de morir una sola vez en el mar? Si el 20 de junio, todos nos hiciéramos esta pregunta  y la respondiéramos, tal vez empezaría a cambiar la imagen que tenemos de las personas refugiadas y de la actual crisis humanitaria.

Los naufragios en el Mediterráneo son también el naufragio de los intentos de configurar una política europea unificada de asilo y refugio y pueden ser un indicador de la pérdida de rumbo del proyecto de construcción de una Europa social, no sólo económica, que apueste, desde los principios y los valores constituyentes por un desarrollo sostenible, inteligente e integrador, como se afirma en la Estrategia Europea 2020.

Desde Cepaim, en el día Internacional de los refugiados nos queremos preguntar  por las causas y las consecuencias de tantas muertes anónimas en un mar de olvidos, en un mar de sueños truncados. Tragedias que debemos evitar, no con operaciones Tritón de protección de fronteras marítimas, sino con operaciones de salvamento en aguas internacionales, como Italia llevó a cabo en solitario con la operación Mare Nostrum.

Son miles las historias de los refugiados que huyen de los conflictos bélicos en Siria, Libia, Eritrea, Sudan, Mali, Nigeria y un largo etcétera de realidades olvidadas. Viajes en un Mar Mediterráneo que vemos como se reproducen en el Golfo de Bengala, en el sudeste asiático, en la frontera entre México  y Estados Unidos o en el Golfo de Adén. Sólo eso quieren los solicitantes de asilo y refugio, las miles de personas, de seres humanos  que -como Omar alojado en los centros de Cepaim- llegaron huyendo de la guerra en sus países, en donde el pasado ha muerto en manos del presente y el futuro simplemente ha dejado de ser un sueño para convertirse en una pesadilla cargada de miedos.

Consideramos necesario el arbitrar un visado humanitario, como una de las vías que garanticen accesos legales de entrada en Europa, pudiendo solicitar el estatuto de refugiado y asilado en las embajadas y consulados de países europeos ubicadas en los países limítrofes a los estados en situación de conflicto bélico.

Es urgente que la distribución de refugiados que ya están en la Unión Europea, concentrados por miles en algunos países como Italia o Grecia se haga con carácter inmediato, abandonando el triste debate sobre las cuotas al que estamos asistiendo, recordemos que hablamos de una crisis humanitaria sin precedentes. Al igual que es necesario un programa de reasentamiento de refugiados que se encuentran en terceros países fuera de la Unión Europea.

No podemos obviar que de acuerdo con los datos del  ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, solo como consecuencia de la guerra de Siria, existen unas 380.000 personas en situación de alta vulnerabilidad que requieren con urgencia de programas de reasentamiento, de los millones de refugiados Sirios distribuidos en varios países fronterizos.

Conjuntamente con estas medidas y de forma complementaria es necesario que alcancemos acuerdos de colaboración con los países de origen, para impulsar programas sostenidos en el tiempo de cooperación al desarrollo, con carácter plurianual, con dotaciones económicas sostenidas en el tiempo y de dimensiones acordes con los problemas estructurales que queremos  abordar.

Es necesario y urgente que desde la Comunidad Internacional y desde la Unión Europea, se refuerce la implicación decidida en la resolución de los conflictos bélicos en Siria, Libia, Eritrea, Sudan, Mali, Nigeria, entre otros que están en el origen de la crisis de refugiados que estamos enfrentando, la mayor tras la segunda guerra mundial.

Omar nos recuerda que mientras una parte del mundo, se desangra en guerras, crisis humanitarias e injusticias sin fin, que llevan a miles de personas a desplazarse, a huir, la UE, sus estados y sus gobiernos,  responden con medidas de protección de nuestra  seguridad, dejando con ello que también muera nuestro proyecto colectivo de una Europa social basada en  valores y principios.

Mientras Europa siga más preocupada de proteger sus fronteras que de proteger a las personas,  el naufragio de cada barco será el hundimiento de los sueños colectivos, entre ellos, el de una Europa social basada en la solidaridad y en la justicia. Soñar es bueno, aunque a veces la cruda realidad no haga despertar de nuestros sueños, quedándonos actuar como ciudadanos y ciudadanas.

 

Fundación Cepaim.

Autor: Fundación Cepaim

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