La situación en el Mediterráneo, un reto global

Categorias: Tercer Sector

629 personas no pueden quedar a la deriva

La situación del buque Aquarius está movilizando a las administraciones públicas, medios de comunicación, entidades sociales y al conjunto de la ciudadanía, poniendo en primera línea de la actualidad la realidad que se vive en los últimos años en el Mediterráneo la cual, en demasiados momentos, parecía olvidada y en otras ocasiones ocultada.

Nos encontramos ante una situación, el rescate de seres humanos en aguas internacionales del Mediterráneo por el buque Aquarius y la inadmisión a puerto seguro por parte de Malta e Italia, en la que la UE debe estar a la altura, garantizando que todos sus estados miembros cumplen con la legislación internacional, respetando los principios y valores constituyentes de la Unión, que no pueden ser vulnerados por uno u otro estado, sin consecuencia para los mismos. Los derechos humanos están para cumplirlos y sancionar a quienes los vulneren.

El salvamento de vidas en el mar es consustancial a la propia naturaleza humana y forma parte de la tradición más arraigada en la navegación, de tal manera que el Convenio internacional sobre búsqueda y salvamento marítimos establece la obligación de prestar auxilio a cualesquiera personas que se hallen en peligro en el mar, independientemente de su nacionalidad o condición jurídica, y trasladarlas al puerto seguro más cercano.

Es importante aclarar que, en el marco de la doctrina internacional, se entiende por puerto seguro aquel en el que las personas rescatadas no puedan sufrir situaciones de malos tratos, tortura o persecución, o corran el riesgo de ser devueltas a otro país en donde pudieran sufrir estas mismas situaciones.

Por tanto, desde Fundación Cepaim, consideramos injustificadas las posiciones de los gobiernos de Malta e Italia. Queremos recordar que nos encontramos ante una operación de rescate de vidas humanas en aguas internacionales llevada a cabo por ONGs que obliga, según hemos expuesto, a dar acogida humanitaria a estas personas, siendo los puertos seguros más cercanos los de Malta e Italia.

Es bueno que recordemos que el TEDH ya estableció en 2012, en una Sentencia condenatoria a Italia que la política migratoria y de fronteras debe hacerse siempre bajo las premisas de los Derechos Humanos, por lo que, en ningún caso, estaría justificado el cierre de sus puertos en una operación de Salvamento Marítimo.

 

Ante esta realidad en Fundación Cepaim consideramos totalmente acertada la decisión del Gobierno Español de permitir la llegada a puerto seguro en España, en este caso Valencia, y como entidad especializada que integra la Comisión Mixta de atención y acogida de personas refugiadas y desplazadas de la Generalitat Valenciana, estamos colaborando con las diferentes Administraciones Públicas en la preparación del operativo de acogida en su primera y segunda fase; una acogida que nos parece fundamental le demos un carácter de excepcionalidad y que por tanto se garantice la no devolución de ninguna de las personas que van a ser acogidas.

Celebramos las diferentes muestras de solidaridad y apoyo a la acogida de estas personas puestas de manifiesto por diferentes comunidades autónomas, ayuntamientos y entidades de toda España. Es fundamental que una vez más todas estas aportaciones se encuadren dentro del sistema nacional de acogida de solicitantes y beneficiarios de protección internacional bajo el marco de la coordinación del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, actuando en coordinación con las comunidades autónomas y entidades especializadas.

 

Consideramos esencial que en el operativo de primera acogida en la llegada al puerto de Valencia, que van a coordinar la Administración General del Estado y la Administración Autonómica conjuntamente con Cruz Roja, se asegure la atención humanitaria y la garantía de derechos, identificando y dando tratamiento específico a cada persona, con especial atención a la situación de mujeres víctimas de trata, mujeres embarazadas, enfermos, menores no acompañados y posibles solicitantes de protección internacional. Todo ello con la participación necesaria de profesionales de la abogacía, traducción, psicología y los equipos técnicos de acogida.

 

Debemos tener en consideración que estamos ante un reto global de la UE y no solo de un Estado y que solo podremos atajarlo actuando sobre las causas y no solo sobre sus consecuencias. Es necesaria una decidida inversión en cooperación al desarrollo en los países de origen y garantizar vías seguras a Europa de aquellas personas que nos llegan huyendo de conflictos bélicos o persecución por motivos políticos, religiosos u otras motivaciones que hagan peligrar sus vidas.

 

Juan Antonio Segura Lucas. Jesús Tolmo García.

                                  

Fundación Cepaim 2018

Autor: F. Cepaim

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